Luis Blotta, ingeniero agrónomo y especialista en clima, durante una entrevista sobre el fenómeno de El Niño

En el marco de las acciones preventivas impulsadas por la Provincia de Santa Fe ante la posible llegada del fenómeno de El Niño, el ingeniero agrónomo y especialista en clima Luis Blotta dialogó con R21 Noticias sobre el alcance real de este evento climático. Durante la entrevista explicó cómo deben interpretarse los pronósticos estacionales, cuál es la diferencia entre clima y tiempo, por qué un fenómeno global no determina lo que ocurrirá en una ciudad en particular y la importancia de sostener durante todo el año las tareas de prevención hídrica.

Las proyecciones meteorológicas que anticipan una mayor probabilidad de precipitaciones para los próximos meses llevaron al Gobierno de Santa Fe a poner en marcha una campaña preventiva y a convocar a municipios y comunas para reforzar tareas de limpieza, mantenimiento de desagües y planificación frente a posibles excesos hídricos.

En ese contexto, R21 Noticias entrevistó al ingeniero agrónomo y especialista en climatología Luis Blotta, quien aportó una mirada técnica sobre el fenómeno de El Niño y explicó algunos conceptos que, según sostuvo, suelen generar confusión cuando se interpretan los pronósticos climáticos.

Clima y tiempo: dos conceptos que no significan lo mismo

Uno de los primeros aspectos que desarrolló el especialista fue la diferencia entre clima y tiempo, dos términos que habitualmente se utilizan como sinónimos, aunque representan fenómenos distintos.

Según explicó, el tiempo hace referencia a las condiciones atmosféricas de un período corto, como las próximas horas o los próximos días, mientras que el clima describe el comportamiento promedio de la atmósfera durante largos períodos de tiempo.

“El tiempo es lo que ocurre hoy, mañana o dentro de unos días. El clima es la historia de cómo se comporta la atmósfera durante miles de años”, explicó Blotta.

Un fenómeno que actúa a escala global

Blotta recordó que El Niño es un fenómeno oceánico-atmosférico que se origina en el océano Pacífico ecuatorial y modifica la circulación atmosférica en distintas regiones del planeta.

Sin embargo, aclaró que esa influencia se manifiesta sobre áreas muy extensas y que no puede interpretarse como un pronóstico específico para una ciudad determinada.

Según indicó, los pronósticos estacionales muestran tendencias generales sobre regiones o países, pero no permiten anticipar con precisión cuánto lloverá en una localidad puntual.

El ejemplo de Pergamino y la cuenca del Arroyo del Medio

Para respaldar esa explicación, Blotta hizo referencia a un estudio estadístico realizado sobre la serie histórica de precipitaciones e inundaciones registradas entre 1910 y 2000 en Pergamino, una ciudad ubicada dentro de la cuenca del Arroyo del Medio, utilizada como referencia para analizar el comportamiento hidrológico de esta región.

Según señaló, el trabajo comparó los años influenciados por El Niño, La Niña y las fases neutras del fenómeno conocido como El Niño–Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés), concluyendo que las tormentas e inundaciones no fueron más frecuentes durante los años Niño.

De acuerdo con esos registros, los años considerados neutros presentaron, incluso, una mayor cantidad promedio de tormentas y de eventos de inundación que los períodos asociados a El Niño.

“Puede llover mucho durante un año Niño, pero también durante un año Niña o durante un año neutro. No existe una relación directa entre El Niño y las lluvias que terminan produciendo inundaciones en una localidad determinada”, explicó el especialista.

Para Blotta, estos antecedentes muestran que los pronósticos vinculados al fenómeno ENSO son muy valiosos para comprender tendencias climáticas a escala continental o regional, pero no constituyen por sí solos una herramienta capaz de anticipar el comportamiento de las lluvias en una ciudad específica.

Los pronósticos sirven para planificar, no para asegurar lo que ocurrirá

Otro de los conceptos desarrollados durante la entrevista fue el alcance de los pronósticos climáticos de mediano y largo plazo.

Blotta explicó que estos modelos permiten identificar escenarios con mayor probabilidad de ocurrencia y constituyen una herramienta útil para la planificación de obras y acciones preventivas, aunque aclaró que no deben interpretarse como una certeza sobre lo que efectivamente ocurrirá en un lugar determinado.

En ese sentido, sostuvo que la información climática debe utilizarse para prepararse mejor frente a distintos escenarios, sin asumir que un fenómeno global determinará automáticamente el comportamiento de las lluvias en cada localidad.

La prevención debe realizarse todos los años

Más allá del comportamiento que finalmente tenga El Niño durante los próximos meses, el especialista insistió en que las tareas de mantenimiento de la infraestructura hídrica deberían sostenerse de manera permanente.

Según explicó, la limpieza periódica de zanjas, desagües, alcantarillas y canales constituye una medida preventiva necesaria independientemente de que el fenómeno predominante sea El Niño, La Niña o una fase neutra.

“La limpieza de zanjas, desagües y alcantarillas tendría que realizarse todos los años. La prevención no debería comenzar solamente cuando aparece un pronóstico climático”, afirmó.

Para Blotta, la planificación continua y el mantenimiento de la infraestructura son las herramientas más eficaces para reducir el impacto de los eventos de lluvia, cualquiera sea el escenario climático que finalmente se presente.