En la Bajada Colacho, el agua ya llegó hasta el frente de algunas viviendas y continúa acercándose a otras, según la altura del terreno. La experiencia de anteriores inundaciones y las adaptaciones realizadas en las casas forman parte de los recursos con los que sus habitantes se disponen a atravesar una nueva crecida.
El nivel del río Paraná continúa en ascenso y su avance ya se hace visible en distintos sectores de la costa de Pueblo Esther. En la Bajada Colacho, donde viven alrededor de nueve familias, la cercanía del agua permite dimensionar cómo la creciente va modificando las condiciones del lugar, aunque su alcance actual varía de acuerdo con la altura de cada terreno.
En el sector más bajo, el agua ya llegó hasta el frente de las viviendas. En la zona intermedia se encuentra a unos 15 metros de las edificaciones, mientras que en la parte más alta permanece a aproximadamente 25/30 metros.
El escenario se desarrolla en un contexto de inundaciones registradas río arriba, particularmente en Corrientes, y de lluvias persistentes de distinta intensidad. Allí, quienes llevan años viviendo junto al Paraná conocen de cerca el comportamiento del río y las dificultades que puede ocasionar cuando su nivel aumenta de manera considerable.
En una recorrida por la bajada, dos vecinos compartieron sus experiencias y describieron cómo se preparan para afrontar esta situación, que también comienza a repercutir en las actividades cotidianas y comerciales de la zona.
La experiencia de convivir con el río
Pablo, pescador y comerciante del lugar, considera que la creciente podría alcanzar una magnitud importante. Desde su experiencia, una de las principales diferencias está en las características de las viviendas y en la posibilidad de contar con espacios elevados para resguardarse cuando el agua avanza.
“Los que viven acá hace tiempo y saben lo que es una creciente están preparados”, señala. También advierte sobre las dificultades que pueden presentarse en las construcciones ubicadas a menor altura, donde el ingreso del agua puede obligar a buscar alternativas para proteger a las familias y sus pertenencias.
En cuanto a las posibles medidas de contención, Pablo entiende que los movimientos de tierra ya no serían suficientes en esta instancia y menciona la necesidad de utilizar materiales más resistentes, como hormigón y piedras de gran tamaño.
Las bolsas de arena también forman parte de los recursos disponibles. Según cuenta, los bomberos llevaron bolsas que pueden colocarse frente a las puertas para reducir el impacto del agua y, especialmente, de las marejadas que se producen cuando pasan embarcaciones.
El vecino señala, además, que la combinación de la creciente con los vientos fuertes puede generar olas de considerable intensidad. En esas condiciones, algunas familias podrían verse obligadas a dejar temporalmente sus viviendas si el agua continúa avanzando.
Pablo también advierte sobre otro riesgo asociado al avance del agua: la posible presencia de víboras y otras alimañas que pueden aparecer en la zona. Según explica, estos animales representan un peligro adicional, especialmente durante la noche, cuando resulta más difícil advertir su presencia y evitar el contacto.
Prepararse y adaptarse
Luis, otro habitante de la bajada, recuerda una inundación anterior durante la cual convivieron durante tres meses con el agua dentro de su vivienda. Ante la posibilidad de atravesar una situación similar, cuenta con una alternativa que le permite afrontar el avance del río: una planta alta a la que puede trasladar sus pertenencias y donde dispone de espacio para permanecer. Su hijo, que es herrero, construyó una escalera para facilitar el acceso.
Su experiencia refleja una de las formas de adaptación que algunos habitantes han incorporado después de convivir durante años con las crecidas. En lugar de abandonar de antemano el lugar, la posibilidad de utilizar los sectores más elevados de la vivienda permite evaluar cómo evoluciona la situación y responder según las condiciones que se presenten.
La creciente también tiene consecuencias sobre su actividad comercial. Luis cuenta con un pequeño kiosco que abastece tanto a vecinos como a pescadores y visitantes que llegan desde otras localidades para pasar el día junto al río. Sin embargo, observa una disminución en la llegada de pescadores, lo que repercute en las ventas.
Para sostener el negocio, fue incorporando otros productos a su oferta habitual de artículos de pesca, entre ellos helados, con la intención de diversificar sus ingresos.
“Estamos preparados, así que, como hemos vivido los momentos buenos, también vamos a disfrutar los momentos malos. Hay que batallar”, expresa, con una actitud que combina la experiencia de anteriores inundaciones con la decisión de seguir adelante pese a las dificultades.
La asistencia y las necesidades del sector
Además de las medidas que cada vecino puede adoptar en su vivienda, Pablo plantea la necesidad de contar con acompañamiento para afrontar una eventual continuidad del avance del agua. En particular, menciona la maquinaria pesada de la Municipalidad como un recurso que podría resultar útil para realizar trabajos en el sector.
El planteo forma parte de su testimonio sobre las necesidades que identifica en la bajada ante el escenario actual. Mientras el río continúa su evolución, la posibilidad de disponer de recursos y evaluar medidas preventivas adquiere relevancia para quienes viven en las zonas más expuestas.
Por ahora, la situación presenta diferencias según la ubicación de cada vivienda y la altura del terreno. Mientras en algunos sectores el agua ya alcanza el frente de las casas, en otros todavía existe una distancia que permite observar cómo progresa la creciente.
A la espera de la evolución del Paraná
La Bajada Colacho vuelve a quedar expuesta a una de las situaciones que forman parte de la vida junto al río. Para quienes conocen de cerca estos episodios, la experiencia previa, las características de las construcciones y las alternativas disponibles para resguardar sus pertenencias son factores importantes a la hora de afrontar una nueva crecida.
Con el agua cada vez más cerca de algunas viviendas, los próximos días serán determinantes para conocer el alcance que tendrá el avance del Paraná sobre este sector de la costa de Pueblo Esther.