El médico y ahora concejal Claudio Cejas comenzó a trabajar en el Samco de Pueblo Esther el 3 de septiembre de 1996. Tres décadas después, recuerda sus primeros años, la transformación del centro de salud, el impacto de la pandemia y cómo su vínculo con la comunidad marcó tanto su carrera profesional como su decisión de involucrarse en la política local.
El 3 de septiembre de 1996, Claudio Cejas tuvo su primer día de trabajo en el Samco de Pueblo Esther. Era un médico recién recibido y llegaba a una localidad que prácticamente no conocía. Treinta años después, continúa vinculado al sistema de salud local y reconoce que aquel comienzo terminó marcando definitivamente su vida profesional y personal.
“Hoy cumplo 30 años trabajando en forma ininterrumpida”, contó Cejas al recordar aquella primera jornada. Llegó desde la zona sur de Rosario y, con el paso del tiempo, no solo desarrolló allí su carrera médica, sino que también decidió radicarse en Pueblo Esther, formar su familia y desarrollar junto a otros colegas una clínica privada.
Un Samco muy diferente al actual
Cuando comenzó a trabajar, el Samco funcionaba dentro de la Municipalidad de Pueblo Esther y contaba solamente con un consultorio, una sala de espera y una enfermería. Cejas recuerda que su horario era de 20 a 23 y que, como médico recién recibido, enfrentaba con cierta preocupación la responsabilidad de atender prácticamente solo durante ese turno.
En aquella época tampoco existían los teléfonos celulares. Si era necesario solicitar una ambulancia, debía utilizar el teléfono de la Municipalidad y hasta contaba con una llave que le permitía ingresar al edificio para realizar una llamada. Al finalizar su jornada, el centro de salud cerraba y un cartel indicaba que, ante una urgencia, los pacientes debían dirigirse al Hospital de Villa Gobernador Gálvez.
Pero entre aquellos primeros recuerdos hay uno que Cejas destaca especialmente: la cercanía con los vecinos.
A diferencia de la dinámica de las guardias hospitalarias de Rosario, en Pueblo Esther comenzó a conocer a los pacientes por su nombre, a seguir sus historias y a establecer un vínculo mucho más próximo con la comunidad. Esa experiencia terminó influyendo incluso en la especialidad que eligió.
“Este es el lugar”, pensó entonces al observar las características de la localidad. Así decidió formarse en Medicina General, con una concepción de la salud que excedía la atención dentro del consultorio y contemplaba también las condiciones sociales y ambientales en las que viven las personas.
De médico a vecino de Pueblo Esther
El vínculo con Pueblo Esther también trascendió lo estrictamente profesional. Cejas llegó junto a su familia, crió allí a sus dos hijas y encontró en la localidad un modo de vida que terminó convenciendo a su familia de quedarse.
La tranquilidad, la cercanía entre los vecinos y la posibilidad de que sus hijas crecieran con mayor libertad fueron algunos de los aspectos que recuerda de aquellos primeros años. Con el tiempo, ese sentimiento de pertenencia también lo llevó a involucrarse en la política.
Según explicó, desde su experiencia en el centro de salud comenzó a advertir que muchas de las cuestiones que impactaban sobre la salud de los vecinos no podían resolverse únicamente desde el consultorio. Para modificar esas situaciones necesitaba otras herramientas, y ese fue uno de los motivos que lo llevó a asumir posteriormente un rol político.
La transformación del Samco
Tres décadas después, Cejas observa una transformación profunda del Samco de Pueblo Esther. El crecimiento de la infraestructura permitió incorporar profesionales y avanzar desde un esquema basado principalmente en la atención individual hacia un modelo de trabajo interdisciplinario.
Actualmente, el centro de salud cuenta con profesionales de distintas áreas, entre ellos trabajadores sociales, psicología, ginecología, pediatría, psiquiatría y otros médicos clínicos. Para Cejas, la conformación de ese equipo significó un cambio fundamental en la manera de abordar la salud de la comunidad.
Su mirada sobre la medicina general parte justamente de esa concepción: la salud no puede analizarse solamente a partir de una enfermedad o de una consulta puntual. También es necesario observar las condiciones en las que viven los vecinos y cómo determinadas situaciones de infraestructura y servicios pueden repercutir sobre su bienestar.
Como ejemplo, mencionó la relación entre las condiciones de una calle, la presencia de zanjas y determinados problemas de salud, así como la importancia de contar con agua potable y mejores condiciones de vida. Para el médico, las políticas públicas y las mejoras urbanas también forman parte de una estrategia de salud.
La pandemia, uno de los momentos más difíciles
Entre las experiencias que atravesó durante estos 30 años, Cejas identifica a la pandemia de COVID-19 como uno de los momentos que más lo marcaron.
Reconoce que nunca imaginó que le tocaría vivir una pandemia y recuerda especialmente el impacto de aquellas primeras semanas: las calles vacías, las personas aisladas y la imposibilidad de mantener los vínculos sociales habituales.
También recordó la diferencia con la pandemia de gripe A de 2009. En aquel momento la comunicación todavía dependía en gran medida del correo electrónico, mientras que en 2019 ya existían múltiples redes y herramientas para mantener la comunicación a distancia. Sin embargo, ninguna de esas experiencias anteriores había permitido anticipar un escenario como el que provocó el COVID-19.
Tres períodos al frente del Samco
Durante estas tres décadas, Cejas también estuvo al frente de la dirección del Samco en tres períodos diferentes. Según explicó, se trató de etapas de distinta duración y vinculadas a decisiones de los ámbitos municipal y provincial.
Sin embargo, su manera de entender ese rol estuvo siempre asociada a su experiencia dentro de la atención primaria. Aun cuando estuvo a cargo de la institución, continuó atendiendo sus consultorios durante la semana y buscó mantener una relación horizontal con sus compañeros.
“Siempre me consideré un compañero más”, explicó al recordar aquellos períodos. Su concepción de la conducción estuvo vinculada más con la coordinación y la gestión junto al equipo que con una posición jerárquica por encima de los demás profesionales.
Treinta años después, un proyecto que continúa
A tres décadas de aquel primer día de trabajo, Cejas asegura que todavía tiene proyectos vinculados con Pueblo Esther.
Actualmente como concejal, plantea que su objetivo es seguir aportando desde el lugar que ocupa para mejorar la calidad de vida de los vecinos. Para él, tener un proyecto es también una parte fundamental de una vida saludable: levantarse cada día con algo por hacer, compartir con los demás y mantener objetivos hacia adelante.
En ese sentido, sostiene que Pueblo Esther atraviesa un momento en el que necesita pensar una nueva etapa de desarrollo. Si la ciudad no cuenta con un perfil industrial fuerte, considera que debe fortalecerse el proyecto turístico y avanzar hacia una transformación que le otorgue nuevos servicios y una nueva fisonomía.
Treinta años después de haber llegado como un médico recién recibido, aquella relación inicial con el Samco terminó convirtiéndose en mucho más que una experiencia laboral. Allí comenzó una carrera profesional, construyó vínculos con generaciones de vecinos, formó parte de la transformación del sistema de salud local y encontró parte de las razones que posteriormente lo llevaron a involucrarse en la vida política de Pueblo Esther.